A diario los jóvenes se enfrentan a su sexualidad, pero pocos se atreven a confesar sus temores y experiencias de cómo fue esa primera vez.
Déjenos saber su opinión y gane un día de aventura extrema para cinco personas en Suesca. Escalada en roca, senderismo por los farallones y rapel en roca y vacío.
Las historias serán publicadas, pero las identidades se mantendrán de forma confidencial.
Historia No 2. Eje Cafetero
Género: Femenino

Las relaciones sexuales en mi vida fueron algo que siempre le temí, talvez por la experiencia triste de mi mamá y de algunas amigas, por sentirse utilizada, pero por otra parte, soñaba con que ese momento llegara a mi vida, tenía que ser el más hermoso y especial.
En mi vida sólo he tenido dos novios, claro que sí salí con más muchachos, pero sólo he querido a dos, los que me han marcado y me han dado experiencias para la vida. Entre un novio, y otro hubo un espacio de cuatro años, primero, porque no quería estar con nadie hasta no sacarme del corazón al primer novio al que quise mucho. Y segundo, porque en el tiempo de soledad, salí con varios chicos y todos al final querían lo mismo, llevarme a la cama, y luego…no sé. El caso es que tuve que ir a donde un psicólogo para que me explicara él porqué mi miedo a la sexualidad y me dijo que eran problemas desde pequeña, pero son detalles que no quiero entrar en profundidad, no porque haya pasado algo malo, sino que son experiencias de mis amigas y de mi familia que fueron tristes.
Buena toda esta introducción para decir que yo quería algo que fuera inolvidable y que esa persona a la que yo me le iba a entregar tenía que merecerme. Soñé con un hombre ideal, que cada que hablaba de él, me decían ilusa. Pero no, cuando uno se valora sabe que lo mejor del mundo se lo merece.
¿Saben qué es lo mejor? Pues que ese hombre llega tal y como lo idealizaba, lo maluco fue que se apareció cuando estaba encaprichada con un tipo al que pensé que quería, pero ahora me doy cuenta que era una bobada superficial.
Salí con este hombre ideal, al principio no sabía que era aquel sueño porque lo tomé como un juego, pero con el tiempo y con sus detalles se ganó mi corazón; con él pensé y anhelé lo que nunca paso con los demás hombres y a lo que siempre le temí, que fue a tener relaciones sexuales y este caso lo llamo “ hacer el amor”.
Yo tengo 20 años, estudio en una universidad privada, pero por su condición suelen existir personas superficiales y demasiado materiales, todo allí es apariencia. Mucha gente pensó que yo ya había estado con un hombre por mi edad y como dicen algunos hombres ¿tu tan bonita y tan descuidada?. Pero no. Hace poco, y con 20 años aún, llego el momento, el cual fue inesperado pero maravilloso.
Una noche se quedó a dormir en mi casa mi muñequito, como le digo a mi amorzote. Ese día estaba nerviosa porque mi tía fue la que dijo que él debía quedarse y estaba nerviosa porque mi mamá nunca hubiera permitido eso, pero como ya no vivo con ella las cosas cambian.
Ese día todos ya estaban dormidos, en mi habitación estaba el sofá cama y la cama, para que cada uno se acostara aparte. Empezamos a jugar, luego nos besamos y escuche lo que nunca había escuchado “quiero hacerte el amor”, me dieron tantos nervios, pero a la vez emoción porque yo también lo deseaba.
Me beso el cuello, el abdomen, me acariciaba y mientras me tocaba temblaba, sentí que me rozaba la piel y que mi cuerpo ardía de placer. Luego me quitó la blusa, el brassiere, besó mis senos. Eran las caricias de amor más lindas que jamás había sentido.
Tenía tanto miedo, al principio pensaba en mis papás, en mi tía, pero luego se me olvidó y me concentré en lo que sentía, yo lo besé mucho, sentía que lo amaba, que le deseaba y que lo que pasara iba a ser lo más especial.
Le quite la camiseta, él me quito el pantalón y me besaba las piernas, me excitaba de una manera inexplicable cuando me besaba y acariciaba el abdomen, que en ese momento quería que estuviera dentro de mí.
Al principio me dolió tanto, pero eso se recompensó, cuando después de un rato sentí placer, y el amor más grande que se lo exprese en ese momento.
Cuando ya habíamos terminado, cada uno de demostrarnos de otra manera que yo no conocía el amor, me di cuenta y entendí por qué mis amigas se enamoraban y se apegaban más a sus novios, así no fueran correspondidas.